PODER ENTENDER QUE LO QUE ESTA PASANDO AYUDA A DAR RESPUESTA A LA EXPERIENCIA

Disfrutar de salud emocional y afectiva es básico en momentos como el que actualmente estamos viviendo debido a la COVID 19 y como el que viven los niños y adolescentes a quienes atendemos a lo largo de su proceso de enfermedad. Es importante posibilitar un clima y un contexto que favorezcan la prevención de posibles repercusiones psicológicas que se pueden acontecer en su salud. Haciendo un paralelismo entre estas dos realidades, planteamos toda una serie de cuestiones a tener en cuenta y que hemos aprendido a lo largo de nuestra experiencia profesional en este ámbito:

 

ADAPTARNOS A LA NUEVA SITUACIÓN

  • Dar sentido a una situación incierta y preocupante. Hay que entender que este corte en nuestro día a día se hace para poder estar pendientes de la salud, pues en estos momentos es lo que más importa.
  • Poder activar los propios recursos y la capacidad de resiliencia que todos y cada uno de nosotros tenemos, una vez expresada y pasada la angustia inicial.
  • Es necesario que los adultos transmitan confianza y optimismo. Sentir que estamos en buenas manos y que los médicos y científicos están haciendo todo lo que pueden para ayudarnos.
  • Tener un calendario que ayude a ubicarnos en el tiempo puede dar sentido a la espera y la incertidumbre.
  • Preservar momentos para estar con uno/a mismo/a (niños, adolescentes y adultos).

 

ESTRUCTURAR EL DÍA A DÍA CON LOS NIÑOS

  • Establecer una organización familiar, haciendo turnos y estructurando el día con las diversas tareas y actividades.
  • Organizar un horario y mantener las rutinas básicas. Es importante ver que hay algo que se mantiene en la cotidianidad que teníamos antes de esta situación.
  • Realizar tareas escolares ayuda en esta estructura y a conectar con la cotidianidad anterior. También ayuda la estar en contacto (on-line) con los nuestros.
  • Fortalecer el vínculo. Favorecer puntos de encuentro que se salgan de la experiencia que nos ha tocado vivir, propiciando momentos de intimidad y de conversación, de tú a tú.
  • Incorporar espacios de juego y entretenimiento (individual o en familia) con los que los niños y niñas se sientan a gusto y motivados con aquello que hacen.

ACOGER LAS EMOCIONES

  • Propiciar situaciones en las que los niños/se puedan escoger. De repente se encuentran ante una situación que les ha venido dada y les puede generar una sensación de indefensión y apatía.
  • Dar voz a los niños y adolescentes, escuchando e incluyendo sus propuestas para acompañarlos en el proceso de movilizar los propios recursos.
    Puede haber cambios en hábitos básicos como el sueño y el hambre. Conviene observarlos.
  • Dedicar momentos de exclusividad a cada uno de los hijo/as.
    Permitir y permitirnos la expresión de emociones como rabia, la tristeza y el miedo y acogerlas con amor y respeto.
  • Poder hablar de lo que está pasando, de forma sencilla y con el vocabulario preciso, teniendo en cuenta la edad. No es conveniente explicarlos ni más, ni menos de lo que a ellos/ellas les interesa saber. Hay que ser sinceros sin emplear eufemismos ni mentiras.
  • En los casos de niños/se que parece que no plantean cuestiones al respeto, hay que darles la dosis de información mínima pero necesaria porque poco a poco puedan conectar y hacerlo con seguridad.

Attachments

Related Post